EFE
"Me liberaré y gobernaré el Paraguay", prometió Oviedo a sus seguidores cuando regresó de Brasil el 29 de junio de 2004, después de haber estado primero asilado en Argentina, luego prófugo y clandestino durante más de seis meses y finalmente preso en Brasil.
Un tribunal militar determinó hoy que Oviedo, de 63 años, ha cumplido la mitad de su condena de 10 años por una intentona golpista en 1996 y que, por lo tanto, puede gozar de la libertad con la condición de que no salga de Paraguay.
Oviedo alió hoy de una prisión militar en las afueras de Asunción. Por lo tanto, la primera parte de su promesa del 2004 ya está cumplida, pero para la segunda aun necesita que le sean devueltos sus derechos políticos.
Este ex militar formado en Alemania cobró protagonismo público cuando el 3 de febrero de 1989 siendo un coronel de Caballería intimó la rendición del general Alfredo Stroessner para terminar con 35 años de poder del octogenario dictador.
En los primeros años de la transición, su carrera fue catapultada hasta la jefatura del Ejército, cargo del que fue apartado el 22 de abril de 1996 tras haber encabezado un movimiento sedicioso para exigir la renuncia del presidente Juan Carlos Wasmosy.
Esa acción derivó en la condena que le impuso un tribunal militar, cuya pena fue ratificada por el Supremo.
Al frente de una de las corrientes oficialistas, Oviedo, de familia campesina y venerado por los sectores más pobres, derrotó en las internas del Partido Colorado para elegir al candidato presidencial en los comicios de 1999 a Luis María Argaña, quien luego sería vicepresidente del país y estando en ese cargo fue asesinado.
Impugnada la candidatura de Oviedo por la condena del tribunal militar, su compañero de fórmula, Raúl Cubas, tomó el relevo y ganó las elecciones con más del 50 por ciento de los votos.
El 15 de agosto de 1998, tres días después de asumir la presidencia, Cubas le conmutó la condena por golpista, lo que provocó una grave fractura en el oficialismo y desembocó en un juicio político al jefe de Estado.
La tensión política se tiñó de sangre con el asesinato de Argaña, el 23 de marzo de 1999, y la muerte de siete jóvenes en la espontánea revuelta popular que se gestó para condenar ese hecho.
La crisis forzó la renuncia de Cubas, el 28 de marzo de 1999, y su posterior exilio en Brasil, y la huida de Oviedo a Argentina desde una unidad militar donde se encontraba recluido, pocas horas antes de la dimisión presidencial.
Oviedo, considerado uno de los hombres más ricos del país, con una fortuna fraguada a la sombra del extinto presidente Andrés Rodríguez según sus detractores, obtuvo el asilo del entonces presidente argentino, Carlos Menem.
La petición de extradición presentada por Paraguay, que lo acusaba de inductor del asesinato de Argaña, fue rechazada por el gobierno argentino.
El 9 de diciembre de 1999, un día antes de la asunción del nuevo presidente de ese país, Fernando De la Rúa, Oviedo entró en la clandestinidad hasta que el 11 de junio de 2000 fue detenido en la localidad brasileña de Foz do Iguazú, con documentación falsa.
Permaneció recluido 18 meses en un batallón de la policía en Brasilia hasta que el 17 de diciembre de 2001 el Supremo Tribunal de Justicia, con el voto mayoritario de sus miembros, rechazó la petición de extradición de las autoridades paraguayas.
Regresó a Paraguay en 2004 por propia decisión, sabiendo que irá "derecho a la cárcel".
"No quiero el perdón sino la revisión (del proceso militar que lo condenó en 1998), tener un juicio justo y disponer del derecho a defenderme, que no tuve", dijo en su día Oviedo.
El ex hombre fuerte de la milicia paraguaya todavía no puede legalmente cumplir su promesa y ser candidato en las elecciones presidenciales de abril de 2008.
No obstante, mantiene su protagonismo político como líder de la Unión de Ciudadanos Éticos (UNACE), la cuarta fuerza parlamentaria del país, que hace parte de la opositora Concertación Nacional.
Oviedo puede recobrar su derechos si la Corte Suprema falla a su favor en la revisión del proceso por la intentona golpista.
Los dirigentes de UNACE han rechazado la decisión de que el ex obispo Fernando Lugo sea el candidato presidencial de la Concertación a la espera de que su líder pueda competir por la postulación de la alianza, que espera terminar con los 60 años de gobiernos del Partido Colorado, del que Oviedo fue expulsado en su día.