EFE
Los dos principales proveedores de fondos, la Unión Europea (UE) y el Departamento Danés para el Desarrollo Internacional (DFID), han suspendido su apoyo financiero a la organización tras expresar su indignación con la manera en que ésta estaba desarrollando sus actividades en el país.
El presunto saqueo de la Cruz Roja, que se produjo tras una aparente absorción del organismo por parte de funcionarios de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue (ZANU, en inglés), alarmó a los donantes internacionales, que pidieron una investigación sobre la denunciada malversación de fondos.
El Banco de la Reserva de Zimbabue (RBZ, emisor) también se ha mostrado interesado en los detalles del desfalco de la Cruz Roja, tras recibir informes sobre transacciones ilegales con divisas extranjeras por parte de funcionarios de alto rango de la institución.
En las últimas semanas, los expertos del banco central han visitado la sede de la Cruz Roja en diversas ocasiones.
La retirada del respaldo financiero internacional podría paralizar a la organización y dejar desamparadas a varias instituciones de derechos humanos que, a su vez, dependen de ésta para funcionar.
El DFID y la UE han exigido una exhaustiva auditoría sobre la malversación de fondos de la institución, presidida por Edmore Shamu, que es un alto cargo dentro de la ZANU en la provincia de Mashonalandia Central.
Shamu confirmó a Efe que los donantes habían retirado sus aportaciones y señaló que "algunos de ellos no consideran ideal continuar asistiéndonos, pero ello no tiene nada que ver con una supuesta corrupción, sino que están experimentando una ´fatiga´ de Zimbabue".
"Hay que tener en cuenta que Zimbabue se encuentra bajo presión política" de la comunidad internacional, añadió Shamu.
Según una información a la que Efe tuvo acceso, el DFID paga anualmente tres millones de dólares a la Cruz Roja zimbabuense, pero ésta ha cortado su ayuda a las instituciones de caridad, lo que pone en peligro la supervivencia de unos 100.000 huérfanos en todo el país.
La Sociedad de la Cruz Roja de Zimbabue está bajo el patronato del presidente zimbabuense, Robert Mugabe y posee, además, una red de apoyo financiada por la UE en las ocho provincias del país para atender a las necesidades de los enfermos de sida.
Esta red sirve principalmente a los cuidados sanitarios en el hogar y a la seguridad alimentaria de los seropositivos.
"Los donantes han exigido una auditoría desde el año pasado pero la mayoría de los miembros de la dirección, que claramente tienen algo que ocultar, han desoído esos llamamientos y ahora pagarán el pato los necesitados que reciben ayuda de la Cruz Roja", dijo un trabajador de la organización, que prefirió mantener el anonimato.
Las denuncias contra Shamu y su equipo directivo incluyen malversación de divisas extrajeras, despilfarro de recursos -principalmente en vehículos- y desvío de fondos.
En diciembre pasado, algunos cooperantes recibieron cestas con alimentos como forma de pago por su trabajo, lo que desató una serie de protestas.
Shamu admitió que este mes los investigadores del Banco de la Reserva han visitado dos veces las oficinas en Harare de la Cruz Roja, aunque le restó importancia.
"Sabemos que hay gente que nos quiere fuera y han estado haciendo todo tipo de acusaciones, pero no ganarán porque no hay nada de verdad en todo lo que están diciendo", afirmó Shamu.