El gobernador colombiano Luis Francisco Cuéllar, secuestrado y asesinado brutalmente presuntamente por las FARC, recibió ayer el último adiós de sus consternados vecinos del departamento del Caquetá (sur), mientras continúan los operativos militares en esa región para dar con sus asesinos. Además, sus familiares denunciaron que Cuéllar no contaba con protección policial suficiente, pese a que había sido víctima de varios secuestros, y que él mismo había pedido a los suyos en los últimos días que se cuidaran por los «rumores» de que las FARC planeaban «hacer algo» en Caquetá antes de Navidad. «Muchas veces le dijimos que no se metiera en eso (en política), que era muy duro (...) pero él tenía vocación», relató a varias emisoras locales Luis Francisco Cuéllar, uno de sus hijos. Según Cuéllar, su padre le dijo apenas dos horas antes de ser secuestrado en la noche del lunes: «Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) van a hacer cualquier cosa estos días. Hay que cuidarse».