LA HABANA | EUROPA PRESS
El presidente cubano, Raúl Castro, reconoció el domingo que los cubanos tienen «honestas preocupaciones» en «la velocidad y profundidad de los cambios» económicos que el Gobierno cubano se propone introducir para «fortalecer» la «sociedad socialista» de la isla y admitió que el año 2010 será un año «difícil» porque «se mantendrán las restricciones derivadas de la crisis».
Sin embargo, el mandatario cubano trató de trasladar una cierta tranquilidad a los cubanos al afirmar que a la hora de definir la «actualización del modelo económico» de la isla «no puede haber espacio a los riesgos de la improvisación ni el apresuramiento».
«Es preciso caminar hacia el futuro, con paso firme y seguro, porque sencillamente no tenemos derecho a equivocarnos», insistió el mandatario durante el discurso que pronunció para clausurar la última sesión del Parlamento cubano del año.
El presidente cubano admitió que el Gobierno ha logrado «importantes reducciones» de gastos y «reorientado» los planes de inversión para garantizar «el incremento de las exportaciones y la sustitución de importaciones» como forma de paliar la restricción del crédito y la disminución de los ingresos del Estado debido a la crisis.
Asimismo, adelantó que el próximo año el Gobierno no aprobará planes de inversión «sin un estudio de factibilidad previamente aprobado y que se impulsarán «aquellas actividades que aseguran ingresos y sustituyen importaciones, así como la producción de alimentos» para «reducir paulatinamente la dependencia» exterior.
Castro precisó además que ha decidido retomar «la planificación a mediano plazo», de manera que espera que el Consejo de Ministros esté en disposición de aprobar en marzo las previsiones entre 2011 y 2015.
«Si en épocas normales la planificación es un instrumento imprescindible para la labor de dirección, en el complejo escenario que estamos viviendo se convierte en una necesidad vital para excluir los riesgos que entrañan la improvisación y la falta de integridad», insistió.
El presidente cubano garantizó que el presupuesto del Estado aprobado para 2010, cuyo difícil representa el 3,5 por ciento del Producto Interior Bruto, «permite la estabilidad de las finanzas públicas internas» sin «afectar la calidad de la salud y la educación», servicios gratis en el país.