WASHINGTON | E. P.
La Comisión de Comercio de Estados Unidos ha demandado al primer fabricante mundial de microprocesadores, Intel, a quien acusa de utilizar de forma ilegal su posición dominante en el mercado durante una decada «para reprimir a la competencia y fortalecer su monopolio», según anunció el organismo en un comunicado. En su denuncia, la Comisión alega que Intel ha realizado «una campaña sistemática» para dejar fuera los microchips de sus competidores evitando su acceso al mercado. Acusa además a Intel de privar a los consumidores de la capacidad de elección e innovación en el mercado de los chips de los procesadores, «componentes claves» en un ordenador.
En esta línea, resalta que las prácticas de Intel contra la competencia fueron diseñadas para frenar el acceso a productos de calidad superior que «amenazaban su monopolio» y subraya que en la última década esta estrategia le ha permitido mantener su posición de monopolio a costa de los consumidores, a quienes se les han negado el acceso a mejores chips y a precios más económicos. El director del departamento de Competencia de la Comisión, Richard A. Feinstein, acusó ayer a Intel de haber creado «de forma deliberada una campaña para frenar las amenazas de la competencia a su monopolio». «Lo ha hecho sin tener en cuenta los principios del juego limpio y las leyes que protegen la competencia», dijo.