MADRID | OTR PRESS
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, buscará la mejor colaboración posible con las nuevas figuras institucionales de la Unión Europea. Zapatero aseguró ayer ser «muy consciente» del valor de que España siente un «buen precedente» en la colaboración que a partir del 1 de enero ha de producirse entre la Presidencia rotatoria y las nuevas figuras institucionales, esto es, el presidente permanente del Consejo Europeo y la Alta Representante de Política Exterior, cargos que existen por aplicación del Tratado de Lisboa. Zapatero anunció además que los ejes de la Presidencia española serán la aplicación del Tratado de Lisboa, la recuperación económica, la presencia internacional de la UE y los derechos de los ciudadanos.
En su intervención ante el Pleno del Congreso para informar del último Consejo Europeo y presentar los objetivos de la presidencia española de la UE, Zapatero subrayó que España ofrecerá el «máximo apoyo» a estas figuras, algo que ya ha trasladado personalmente al nombrado presidente permanente de la UE, Herman van Rompuy, con quien establecerá una «colaboración efectiva y bien coordinada».
El Tratado de Lisboa implica algunos cambios en el funcionamiento de las instituciones comunitarias, entre ellos la presidencia de las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno, que ejercerá Van Rompuy y no Rodríguez Zapatero. Dado que Lisboa entró en vigor el pasado 1 de diciembre corresponderá a España aplicar las modificaciones en el semestre en que estará al frente de los trabajos.
Zapatero precisó que España, como Presidencia del Consejo de la UE, dirigirá los trabajos de las diversas formaciones de este órgano (las reuniones de ministros) y colaborará con Van Rompuy «en la fijación del orden del día y en la formulación de las conclusiones de los Consejos Europeos».
Rodríguez Zapatero explicó que los ejes de la Presidencia española serán la aplicación de los cambios que introduce el Tratado de Lisboa, la recuperación económica de Europa mediante una mayor coordinación de los Estados miembros, el refuerzo de la presencia internacional de la Unión y el desarrollo de derechos y libertades de los ciudadanos. Para avanzar en la coordinación de la política económica de la Unión, Europa contará con un documento que deberá aprobarse bajo el semestre español, el nuevo plan para un crecimiento sostenible hasta 2020 que sustituirá a la conocida como Estrategia de Lisboa y en el que se reservará un papel a los interlocutores sociales.
En el mes de febrero, en un Consejo Europeo convocado de forma extraordinaria para abordar la situación económica, los países miembros tendrán la oportunidad de debatir sobre la coordinación de las políticas económicas y sobre los elementos que están «dispuestos a poner en manos» de las autoridades europeas, indicó.