OSLO | MACARENA VIDAL EFE
El presidente de EEUU, Barack Obama, subrayó que en cualquier caso el coste de la guerra siempre es alto: «algunos matarán, otros morirán» y «por muy justificada que esté, la guerra siempre promete una tragedia».
En este sentido, destacó también las alternativas a la guerra, como la imposición de sanciones «lo suficientemente duras como para hacer cambiar el comportamiento» de los países que hagan caso omiso de la voluntad internacional, como ocurre con los programas nucleares de Corea del Norte o Irán.
Defendió también su política de ofrecer un diálogo a los regímenes hostiles, como ha hecho hacia esos dos países o Birmania.
«Sé que el diálogo con regímenes represivos carece de la pureza satisfactoria de la indignación, pero también sé que las sanciones sin un acercamiento, y la condena sin debate puede servir para perpetuar un status quo perjudicial», sostuvo, antes de apuntar que «ningun régimen represivo puede emprender un nuevo camino a menos que tenga ante sí una puerta abierta».
Previamente, el presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjorn Jagland, había indicado al presentar a Obama en la ceremonia que el mandatario merece el premio porque «raramente una sola persona domina la política internacional tan ampliamente como Obama».