ISLAMABAD | EFE
La facilidad para comprar ácido en Pakistán ha contribuido a que su uso en ataques sexistas haya aumentado en los últimos años, pero el Tribunal Supremo (TS) ha instado al Gobierno a fijar un marco legal que limite la venta de un «arma» que en 2008 se cobró la vida de al menos 37 mujeres.
La petición del TS, que tuvo lugar a finales de noviembre y fue aplaudida por grupos defensores de los derechos de la mujer, ha venido acompañada de sentencias judiciales recientes con las penas contra agresores más elevadas de la historia del país. «Parece que algunas cosas están cambiando. El Supremo está tomando decisiones históricas», aseguró la francesa Valerie Khan, de la Fundación Supervivientes del Ácido (ASF), una ONG que provee asistencia legal gratuita a las víctimas y que en los últimos tres años ha ayudado a 226 mujeres a someterse a intervenciones quirúrgicas.
Khan hizo estas declaraciones en el marco de un debate celebrado ayer en Islamabad sobre ´Eliminación de la Violencia contra las Mujeres´ organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la agencia de cooperación internacional británica DFID. La activista se refería a casos como el de Naila Farhat, cuyo atacante deberá cumplir diez años en prisión y pagarle una indemnización de cuatro millones de rupias (unos 46.620 dólares). Farhat fue agredida a los catorce años de edad, cuando regresaba de la escuela, por un hombre que quería casarse con ella pero a quien su familia había rechazado y se ha sometido ya a una decena de operaciones de cirugía plástica.
Como la de esta joven paquistaní, se registran con frecuencia situaciones similares por motivos que van desde que un padre no quiere tener más niñas a disputas entre familias, ajustes de cuentas o aportaciones insuficientes para una dote.