WASHINGTON | EFE
Los soldados adicionales comenzarán a desplegarse en el sur y el este de Afganistán, donde la insurgencia talibán se ha mostrado más activa hasta el momento.
La idea es minar la capacidad militar de los talibán de modo que las fuerzas afganas puedan hacerles frente por sí solas, explicaron las fuentes. Los 30.000 soldados se sumarán a los 68.000 militares estadounidenses que ya se encuentran en Afganistán. En total, la fuerza internacional allí desplegada cuenta con cerca de 100.000 efectivos.
Cuando Obama llegó a la Casa Blanca el pasado enero, el contingente estadounidense estaba compuesto por cerca de 35.000 soldados. El nuevo contingente se desplegará en un plazo sorprendentemente rápido, apenas seis meses, en una operación que se completará para el próximo verano.
Hasta ahora, los analistas calculaban que para un refuerzo de esa magnitud sería necesario cerca de un año, debido a la dureza del clima afgano y a la necesidad de esperar al regreso de las tropas ahora mismo destacadas en Irak.
Obama dio órdenes a los mandos militares para que aceleren el despliegue de los refuerzos, de modo que esté completado para el verano, indicaron los altos funcionarios, que no explicaron cómo se logrará.