El descarrilamiento del tren Nevski Express, que causó al menos 30 muertos, fue provocado por la explosión de una bomba, confirmó ayer el jefe del Servicio Federla de Seguridad (FSB, antigua KGB), Serguéi Bórtnikov. «Según datos preliminares,
se trató de la explosión de un artefacto de fabricación casera con una potencia equivalente a siete kilogramos de trilita», informó Bórtnikov en una reunión con el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev.
MOSCÚ | EFE
El terrorismo, ya casi olvidado, volvió a irrumpir ayer en la vida de los rusos con la explosión de un artefacto en el ferrocarril Moscú-San Petersburgo, que causó más de 30 muertos. El estallido de un artefacto explosivo de fabricación casera y una potencia equivalente a siete kilogramos de trilita provocó el descarrilamiento de los tres últimos vagones del tren de alta velocidad Nevski Express, que se dirigía a la antigua capital imperial.
«Según datos preliminares, se trató de la explosión de un artefacto de fabricación casera con una potencia equivalente a siete kilogramos de trilita», informó el jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antigua KGB), Serguéi Bórtnikov en una reunión con el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev.
Los equipos de investigación, compuestos por agentes del Interior y Seguridad de Moscú y San Petersburgo, hallaron elementos de la bomba, cuya explosión dejó en la vía un boquete de metro y medio de profundidad. Para facilitar su labor, fueron detenidas incluso las obras de levantamiento de los vagones desfigurados, bajo cuyos escombros aún podían quedar personas.
La Fiscalía General anunció la instrucción de la causa de acuerdo a los artículos 3/205 (Atentado terrorista) y 222 (Tráfico ilegal de explosivos) del Código Penal de Rusia. Por el momento las autoridades rusas no precisan quienes podrían ser los autores del atentado y ningún grupo terrorista ha asumido la autoría. «No disponemos de datos sobre la implicación de algún grupo extremista en la catástrofe del tren», dijo a la agencia rusa Interfax una fuente de la investigación.
El número exacto de los afectados está por precisar», indicó Marina Grídneva, portavoz oficial de la Fiscalía General de Rusia, institución que cifra las víctimas en 30 muertos, más de una decena de desaparecidos y 96 heridos. Lo peor es que entre los heridos crece constantemente la cantidad de personas en estado grave, que según la ministra de Sanidad, Tatiana Gólikova, ya ha superado la mitad. Entre los afectados hay varios extranjeros y uno de ellos, un ciudadano italiano de 57 años que se encuentra en estado grave, tuvo que ser trasladado en helicóptero a una clínica de San Petersburgo.