PARÍS | EFE
Los socialistas franceses criticaron ayer la forma en que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, lanzó el debate sobre la identidad nacional, por considerar que es una maniobra política con intenciones electoralistas y contra las reclamaciones de regularizar a los inmigrantes sin papeles.
«Nunca perdonaré a Nicolas Sarkozy por haber mezclado identidad nacional e inmigración», declaró la primera secretaria nacional del Partido Socialista (PS), Martine Aubry, en Grenoble (este). Aubry, que ante el congreso del Movimiento de los Jóvenes Socialistas pidió una «amplia regularización» de los trabajadores en situación irregular.