KIEV | EFE
Ucrania celebra ayer el quinto aniversario de la Revolución Naranja con unas elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina y los entonces aliados de este movimiento de resistencia pacífica, el presidente, Víctor Yúschenko, y la primera ministra, Yulia Timoshenko, más enfrentados que nunca.
«Estoy profundamente convencido de que lo que empezamos hace cinco años en Maidan (la Plaza de la Independencia, escenario de las protestas populares) fue decisivo para nuestro tiempo», declaró el presidente la víspera del aniversario.
Yúschenko dijo estar «orgulloso» de todos y cada uno de sus días en la presidencia, aunque reconoció sus errores, al tiempo que pidió no ser juzgado con severidad.
«Estoy orgulloso porque me entregué día a día para conseguir que el país del que me hice cargo en 2005 se convirtiera en otro en el plazo de cinco años», en estructurar un Estado democrático y de derecho, en intentar convencer a la sociedad ucraniana de que debe ser una nación, declaró el presidente, citado por la agencia Unian.
Respecto a los errores, hizo alusión a las personas que trabajaron con él. «Fui muy inocente, empezando por el hecho de que creía que la gente que estuvo a mi lado en Maidan iba a pensar igual que yo y que trasladándolos de Maidan a un cargo, conseguiríamos otro gran avance», dijo.