Los republicanos consideran que la «opción pública» es una injerencia del Gobierno en el sector privado que no mejorará el cuidado de la salud ni reducirá sus costos, y tampoco disminuirá el déficit fiscal. Los partidarios insisten en que es la mejor solución a los problemas que aquejan al sistema de salud, que priva de cobertura médica a poco más de 47 millones de personas, tiene costos exorbitantes y ofrece pocas opciones. Si el Senado vota positivamente, el debate sobre esta propuesta comenzará a partir del 30 de noviembre, tras el receso por el festivo del Día de Acción de Gracias. Sin embargo, no está claro que éste concluya a tiempo para que el presidente, Barack Obama, firme un proyecto de ley antes de fin de año, ya que cuando el Senado apruebe su versión, un comité de ambas cámaras deberá reunirse para unificar sus propuestas. Con una diferencia de tan sólo cinco votos, la Cámara de Representantes aprobó hace dos semanas su plan que incluye una versión más liberal de la «opción pública» y un coste de más de un billón de dólares en 10 años.