KABUL | REUTERS/OTR
El presidente afgano Hamid Karzai tomará el próximo jueves posesión de su cargo por segunda vez, como ya hiciera el 7 de diciembre de 2004. Sin embargo, en esta ocasión no se espera la presencia de los líderes internacionales que le saludaban cono el salvador de su pueblo. El escándalo de las elecciones presidenciales ha terminado por exponer a la luz pública los enormes niveles de corrupción que dominan su Gobierno y le ha convertido, más que en un apoyo, en un obstáculo a la nueva estrategia del presidente estadounidense Barack Obama para Afganistán.
Para saber exactamente en qué punto se encuentra la reputación de Karzai, basta con echar un vistazo a una viñeta humorística publicada en el diario británico The Telegraph, en el que el presidente reelecto de Afganistán se sienta a la mesa, acompañado del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, y el de Zimbabue, Robert Mugabe, los «parias» por excelencia en Occidente. El descrédito de Karzai llega en un momento crítico porque Obama pretende reforzar la actual presencia estadounidense en el país centroasiático.