EFE
A sólo dos días de la cumbre extraordinaria en la que la Unión Europea (UE) debe elegir a su presidente y a su responsable de Exteriores, los Veintisiete siguen sin alcanzar un acuerdo y todas las combinaciones permanecen abiertas a la hora de señalar a los candidatos.
"Todo está totalmente abierto", dijeron hoy a Efe fuentes diplomáticas, que dejaron claro que no hay acuerdo ni sobre quién debe ser el primer presidente estable del Consejo Europeo ni sobre quién sucederá a Javier Solana como jefe de la diplomacia comunitaria.
La Presidencia de turno sueca, encargada de encauzar las negociaciones, reconoció hoy que el primer ministro, Fredrik Reinfeldt, ya ha llevado a cabo varias rondas de consultas telefónicas con todas las capitales europeas que, por el momento, no han dado frutos.
"Sigue habiendo más nombres que cargos", dijo hoy la ministra sueca de Asuntos Europeos, Cecilia Malmström, que informó a los responsables de Exteriores de los veintisiete países comunitarios de la situación de cara a la cumbre de jefes de Estado o Gobierno.
Malmström dejó entrever, además, que la situación es compleja y que la reunión del jueves puede tener grandes dificultades para lograr un consenso.
"Sólo es lunes, todavía hay días. No diría que la situación es un desastre, pero sigue sin haber acuerdo", reconoció, asegurando que, si el jueves no hay una decisión, la Presidencia puede plantearse continuar las negociaciones en los días posteriores.
A día de hoy, el nombre del primer ministro belga, el democristiano flamenco Herman Van Rompuy, sigue siendo el que suena con más fuerza para presidir la Unión, pero cada jornada que pasa se producen nuevos giros.
Hasta ahora, los partidos socialistas y socialdemócratas europeos habían apostado por obtener el puesto de Alto Representante para alguien de su familia política y dejar la Presidencia a los conservadores del PPE, que son mayoría en el Consejo Europeo (la reunión de los jefes de Gobierno comunitarios).
Sin embargo, un miembro de un Ejecutivo socialista aseguró hoy que los gobernantes de esta tendencia política no renuncian a hacerse con el cargo de presidente.
Todo a pesar de la caída en desgracia del ex primer ministro británico Tony Blair, un laborista que hasta hace unas semanas era el principal favorito al puesto, pero que no ha conseguido el respaldo de los gobiernos de centroizquierda.