RAMALA | NUHA MUSLEH / EFE
El presidente palestino y líder de Al-Fatah, Mahmud Abás, pronunció ayer un mensaje conciliador con su rival Hamás durante una masiva concentración en Ramala con motivo del quinto aniversario de la muerte de su predecesor, Yaser Arafat.
«Hamás existe y nunca desaparecerá de la escena palestina», dijo el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), quien la semana pasada anunció que no optará a la reelección en los comicios fijados por él para fines del próximo enero.
Abás pidió en varias ocasiones a los presentes que dejasen de entonar cánticos contra el movimiento islamista, pese a que por segundo año consecutivo Hamás impidió la celebración de la efemérides en la franja de Gaza, territorio que controla desde 2007.
El líder palestino evitó además acusaciones contra Hamás empleadas con frecuencia en sus discursos, como la de que aspira a establecer un «oscuro emirato islámico» en Gaza o que sus integrantes son unos «golpistas».
«Aquí está mi mano, preparada para la reconciliación. Unámonos para enfrentarnos a la ocupación israelí. Somos musulmanes como vosotros», espetó a los islamistas, con los que está enemistado desde que en junio de 2007 expulsaran de la franja a las fuerzas leales a la ANP tras cruentos combates.
El discurso conciliador de Abas se produce después de que el presidente del Parlamento y líder de Hamás, Aziz Dweik, asegurara en una entrevista publicada ayer por el diario Al-Quds al-Arabi, editado en Londres, que su facción firmará a finales de este mes un acuerdo de reconciliación interpalestino promovido por El Cairo y que ya ha rubricado Al-Fatah.
Además de las menciones a Hamás, Abás señaló de forma críptica que en breve tomará «otras decisiones» vinculadas a su anuncio del jueves pasado de no presentarse a los comicios.
Los analistas especulan con la posibilidad de que Abás dimita antes de las elecciones, las posponga, renuncie a su liderazgo en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) o incluso disuelva la ANP.
El presidente palestino reiteró entretanto que sólo volverá a la mesa de negociaciones cuando Israel paralice por completo la expansión de las colonias judías en Jerusalén Este y Cisjordania.