JERUSALÉN | OTR PRESS
La decisión del presidente palestino, Mahmud Abbas, de no presentarse a su reelección ha sido recibida con sorpresa y cierto estupor en Israel, donde confían que esto no afecte a los esfuerzos por relanzar el proceso de paz, mientras que entre los palestinos se abre un periodo de incertidumbre sobre quién será su sucesor, sin que por el momento haya un candidato claro. De hecho, tanto su partido, Al Fatá, como la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) confían en que dé marcha atrás.
Abbas informó ayer al Comité Central de Al Fatá y al Comité Ejecutivo de la OLP de su decisión, que aseguró «no tiene propósitos tácticos ni de manipulación». El presidente palestino responsabilizó a Israel de su renuncia, acusando al Gobierno hebreo de adoptar «una política que arruina todos los esfuerzos por la paz», y se dijo «sorprendido» por el hecho de que últimamente Estados Unidos se haya mostrado, a su juicio, más inclinado hacia Israel que hacia los palestinos.
Asimismo, tuvo palabras de reproche hacia Hamás, a quien acusó de frustrar todos los intentos de reconciliación entre las facciones palestinas. «¿No es hora ya de que los dirigentes de Hamás dejen de cooperar con agendas externas y presten atención a los intereses del pueblo palestino?», se preguntó Abbas, que consideró que «con su política, Hamás provoca que mueran decenas de palestinos y fomenta el argumento de que no cuenta con un socio en el otro lado».
Por parte israelí, no ha habido aún una reacción del primer ministro, Benjamin Netanhayu, pero su ministro de Defensa, Ehud Barak, expresó anoche en un comunicado su confianza en que la decisión de Abbas no afecte a los esfuerzos actuales para relanzar el proceso de paz y llegar a un acuerdo, al tiempo que subrayó la importancia de que ambas partes mantengan su compromiso con la búsqueda de una solución de dos estados.
El viceministro de Exteriores israelí, Danny Ayalon, consideró que la decisión de Abbas es una cuestión interna palestina e «Israel no interfiere en las cuestiones internas de otros», igual que espera que otros no lo hagan en sus asuntos. No obstante, reconoció que tanto Israel como Estados Unidos, así como los palestinos, tienen interés en que haya un dirigente «estable, responsable, pragmático y moderado».