MADRID | EUROPA PRESS
El mayor Nidal Malik Hasan, autor del tiroteo perpetrado ayer jueves en la base militar norteamericana de Fort Hood (Texas), estaba «mortificado» por la idea de tener que sumarse a una misión de Estados Unidos en el extranjero, probablemente en Irak o Afganistán, reveló este viernes Nader, primo de Nidal, en declaraciones recogidas por el diario New York Times. Este rotativo también informó de que Hasan se encuentra estable y conectado a un respirador en el hospital, donde se recupera de los cuatro disparos que recibió por parte de la Policía.
Por su parte, el coronel John Rossi, citado por Reuters, explicó que el balance de víctimas ha ascendido a 13 (un civil y doce militares) después de la muerte de una mujer en el hospital a causa de las heridas sufridas. En torno a la mitad de los 30 heridos han sido sometidos a cirugía, pero no se teme por la vida de ninguno de ellos.
El asesino, de 39 años de edad, comenzó a replantearse su carrera militar hace varios años cuando otros soldados le acosaron por ser musulmán, tal como le transmitió a unos familiares del estado de Virginia. Además, recientemente se mostraba igualmente preocupado por la posibilidad de que fuera enviado a Irak o Afganistán.
Nader Hasan explicó que debido a su trabajo como psiquiatra, Nidal había tratado a decenas de soldados con estrés post-traumático, razón por la que conocía de primera mano las graves consecuencias de la guerra. «Todos los días tenía gente contándole los horrores que veían por ahí», ilustró.
La senadora republicana de Texas, Kay Bailey Hutchison, ha señalado que el mayor Hasan iba a ser destinado a Irak este mes, razón por la que «estaba enfadado», pero este extremo no ha sido todavía confirmado por fuentes militares. Nader dijo al respecto que su primo en ningún momento mencionó que fuera a ir a una misión en el extranjero y aseguró que la familia se conmocionó al ver en los medios que su pariente estaba detrás del incidente.
En sus declaraciones de hoy, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó al pueblo norteamericano a no sacar conclusiones precipitadas «antes de conocer todos los hechos». «Todavía no tenemos todas las respuestas», argumentó. Nada más conocer el suceso, Obama trasladó sus condolencias a las familias de los muertos y elogió la labor de los efectivos del Ejército norteamericano. El inquilino de la Casa Blanca consideró «horrible» el hecho de que los soldados hayan sido objetivo de un ataque de este tipo dentro de una base militar.