WASHINGTON | EFE
Los republicanos presentaron ayer su victoria electoral en Virginia y Nueva Jersey como un fracaso de las políticas de Barack Obama, algo que debaten encuestas y analistas, que alertan aun así de señales preocupantes para los demócratas.
Los dos estados celebraron el martes elecciones a gobernador, que coincidieron con varios comicios locales en EEUU, en los que se eligieron los alcaldes de ciudades como Nueva York, Atlanta y Miami y se realizaron consultas sobre el matrimonio gay y los casinos.
«Envía la clara señal de que los votantes están hartos de la agenda progresista» de Obama, dijo el presidente del Partido Republicano, Michael Steele, tras conocerse que el conservador Robert McDonnell había ganado la gobernación de Virginia.
La Casa Blanca quitó ayer hierro a los resultados al señalar que los votantes se pronunciaron sobre «asuntos muy locales que no tenían que ver con el presidente» e insistieron en que los resultados no afectarán a la agenda de Obama.
La residencia oficial hizo hincapié, además, en la victoria de un demócrata en una elección en Nueva York para cubrir una vacante en el Congreso, una contienda que ganó un inusitado protagonismo al revelar una profunda escisión en las filas republicanas.
«Si hay una gran reacción contra los demócratas, ¿por qué ganó uno en un distrito que no ha elegido a un demócrata en 150 años?», se preguntó David Axelrod, el principal asesor de Obama en declaraciones que recogía ayer el diario The New York Times.
Analistas y medios señalaron ayer que la verdad está a medio camino entre las dos versiones oficiales.
«No creo en absoluto que lo que se estuviera midiendo en Virginia y Nueva Jersey fuera la popularidad de Obama», dijo Larry Berman, de la Universidad de California en Davis y autor de una docena de libros sobre la Presidencia de EEUU.
Berman coincide con la Casa Blanca en que los electores se pronunciaron sobre temas locales como la situación del mercado laboral pero insiste también en que «los resultados no son una buena señal ni para los demócratas ni para Obama».
El experto mencionó, en ese sentido, el bajo entusiasmo entre los electores demócratas y los votantes independientes que hace hoy justo un año llevaron a Obama a la Casa Blanca.
En Virginia, por ejemplo, la participación electoral rondó el 38%, frente al 75% de las elecciones presidenciales del año pasado.