El presidente de EEUU, Barack Obama, condenó ayer duramente los sangrientos atentados ocurridos en Bagdad, en el que han muerto mas de 130 personas, y telefoneó personalmente al gobierno iraquí para mostrar sus condolencias. Obama, según la Casa Blanca, llamó a las 17,00 GMT a su homólogo iraquí, Jalal Talabani, y al primer ministro Nuri al Maliki, a quien reiteró el compromiso de EEUU por trabajar en la mejora del país. En un comunicado, Obama mostró su «dura condena» por «estos atroces ataques al pueblo iraquí», y quiso enviar sus «más profundas condolencias a aquellos que han perdido a sus seres queridos». Ayer, dos autobuses-bomba estallaron en el corazón de Bagdad causando la muerte de 132 personas y heridas a otras 520, en el más sangriento atentado desde hace dos años y perpetrado cerca de la zona supuestamente más segura del país. Las bombas que hicieron detonar los terroristas suicidas estallaron casi simultáneamente frente al edificio de la Gobernación de Bagdad, cerca del hotel Al Mansur, y en las proximidades del Ministerio de Justicia.