En total, se proyecta una rebaja fiscal de 24.000 millones de euros que se realizará en varios pasos y que deberá cerrarse en 2013. La canciller defendió ayer las rebajas fiscales pese a la difícil situación financiera diciendo que la única forma de enfrentar el reto de la consolidación presupuestaria era fomentando el crecimiento y el empleo. «Por 100.000 parados menos habrá cerca de 2.000 millones de euros menos de costos», dijo Merkel. Westerwelle criticó duramente a quienes son partidarios de subir impuestos para combatir los gastos de la crisis financiera. «Sería absurdo haber creado un fondo para proteger a los bancos de la crisis y luego decir que los trabajadores tienen que pagarlo con sus impuestos», afirmó Westerwelle. El acuerdo también contempla una reforma de la financiación del sistema sanitario que en principio deberá llevar a que se congele la cuota por trabajador que pagan los patronos y a crear un aporte que deberá pagar cada empleado, independientemente de sus ingresos.