WASHINGTON | EFE
Las autoridades federales anunciaron ayer la detención de 303 personas vinculadas al cartel de la droga la Familia Michoacana, con lo que EEUU declara la guerra, en su propio suelo, a un mortífero grupo que cree impartir «justicia divina».
El arresto masivo entre el miércoles y ayer es fruto del Proyecto Coronado, una investigación de 44 meses contra uno de los carteles de droga más violentos en la historia reciente de México y en la que participaron más de 3.000 agentes y oficiales.
Durante una rueda de prensa, el secretario de Justicia y fiscal general de EEUU, Eric Holder, prometió que Estados Unidos eliminará de raíz esta «culebra», a la que se le atribuye buena parte de la narcoviolencia en México.
«En la medida que vuelvan a crecer, tenemos que trabajar con nuestras contrapartes mexicanas para cortar las cabezas de estas culebras, ir por los cabecillas de estos carteles, acusarlos, enjuiciarlos y, si están en México, extraditarlos a EEUU», dijo Holder.
La acción sin precedente «ha asestado un golpe significativo a la cadena de suministro de drogas ilícitas, armas y dinero en efectivo de la Familia que fluyen entre México y EEUU», añadió.
Las autoridades confían en que podrán también seguir la pista a los «peces gordos» de La Familia, un cartel fuertemente armado que recurre principalmente a las decapitaciones para eliminar a rivales.
La noticia supone otra firme señal del espaldarazo de Washington a la lucha antinarcóticos del presidente Felipe Calderón, que ha lanzado al Ejército contra los carteles desde 2006.