El Gobierno de EEUU condenó y, pese a las acusaciones de Teherán, negó toda implicación en el atentado perpetrado contra la Guardia Revolucionaria iraní. En un comunicado, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, aseguró que «las informaciones que apuntan a una participación estadounidense son absolutamente falsas...Condenamos este acto de terrorismo y deploramos la pérdida de vidas inocentes». El presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, afirmó que el atentado es fruto de la política de Estados Unidos en la zona. «En el pasado ha habido noticias sobre los contactos de EEUU con algunos grupos terroristas de la región, lo que demuestra la enemistad de los norteamericanos con el desarrollo de nuestro país», dijo Lariyani minutos antes de partir a Suiza para participar en la próxima conferencia interparlamentaria.