La aprobación del conocido como Informe Goldstone, que acusa al Gobierno israelí de perpetrar «serias violaciones contra los DDHH» durante su ofensiva en Gaza a finales de 2008 y principios de este año ha sido condenada sin paliativos por el Gobierno hebreo por ser un ejemplo de «anarquía diplomática» e «incitar al terrorismo», frente al aplauso unánime de las fuerzas políticas palestinas en Gaza y Cisjordania, que podrían aprovechar este consenso como un empujón de cara al esfuerzo para la reconciliación nacional. Nada más conocer la aprobación del CDH, el Gobierno israelí ha ratificado su condena al informe, que ha criticado desde el principio de la investigación. El Ministerio de Exteriores rechazó el informe, que calificó de «partidista».