BRUSELAS | EUROPA PRESS
El primer ministro checo, Jan Fischer, dijo ayer que espera que el presidente del país, el euroescéptico Vaclav Klaus, firme el Tratado de Lisboa como muy tarde a finales de año, una vez que el Tribunal Constitucional se haya pronunciado sobre el último recurso presentado por un grupo de 17 senadores. El primer ministro sueco y presidente en ejercicio de la UE, Fredrik Reinfeldt, recordó a Praga que Europa necesita el Tratado de Lisboa para funcionar de manera más eficaz y abandonar los debates institucionales y centrarse en cuestiones como la lucha contra la crisis o el cambio climático.
Tras la victoria del 'sí' en el segundo referéndum celebrado en Irlanda el pasado sábado, sólo quedan dos países por ratificar el Tratado de Lisboa para que la nueva arquitectura institucional pueda entrar en vigor: Polonia y República Checa. El presidente polaco, Lech Kaczynski, tiene previsto firmar el texto esta misma semana, pero persiste la incertidumbre sobre las intenciones de Klaus, que ni siquiera responde a las llamadas telefónicas del primer ministro sueco.
Para presionar a República Checa y aclarar el calendario, la presidencia sueca celebró este miércoles una reunión con los presidentes de las tres instituciones de la UE _el propio Reinfeldt; el de la Comisión, José Manuel Durao Barroso; y el de la Eurocámara, Jerzy Buzek— a la que habían invitado al primer ministro checo. Finalmente, éste no pudo asistir por problemas con su avión y participó por videoconferencia.
«Creo que se dan todas las condiciones para que la ratificación del Tratado de Lisboa se complete totalmente en República Checa a finales de este año», dijo Fischer al término de la reunión. Explicó que el Tribunal Constitucional ha acordado abordar el nuevo recurso a través de un «procedimiento acelerado» que permitirá que la sentencia esté como muy tarde en diciembre. «Y estoy convencido de que, cuando tengamos la sentencia del Tribunal Constitucional, el presidente checo estará dispuesto a completar la ratificación firmando el texto», aseguró el primer ministro checo.
Al ser preguntado por si Klaus le había dado alguna garantía sobre sus intenciones, Fischer aseguró que mantiene una comunicación «regular y fluida» con el presidente y resaltó que «todos los mensajes» que ha recibido «indican que no hay motivos para que el presidente retrase su firma cuando el Tribunal Constitucional dictamine que el Tratado de Lisboa respeta plenamente el marco constitucional de República Checa».
Pese a estas declaraciones, el primer ministro sueco aseguró que todavía no hay «claridad» suficiente para iniciar las consultas con todos los Estados miembros para designar al nuevo Alto Representante para la Política Exterior (el mandato de Javier Solana expira a mediados de mes, pero Reinfeldt ya le ha pedido que siga hasta finales de octubre) o al presidente del Consejo Europeo, el nuevo cargo que crea el Tratado de Lisboa. Por ello, puso en duda que se pueda lograr un acuerdo sobre los cargos en la cumbre que los líderes europeos celebrarán a finales de octubre, aunque esa era la intención inicial de la presidencia sueca.