SIDNEY | EFE
Al inicio de las tareas de rescate, el Centro para la Gestión de Desastres de Samoa Occidental, Estado independiente con unos 200.000 habitantes, estimó en un centenar la cifra de víctimas mortales causadas por el seísmo y el posterior tsunami, que golpeó con mayor fuerza la isla de Upolu, en la que está ubicada la capital, Apia.
El subdirector del centro, Ausegalia Mulipola, señaló a la cadena australiana ABC, que la mayor parte de las aldeas costeras del sur de Upolu, donde también se levantaban complejos hoteleros, quedaron destruidas por la fuerza del maremoto, y que una avería en las telecomunicaciones impedía conocer el alcance exacto del desastre. «Fue todo muy rápido. La aldea por completo ha desaparecido», dijo a Radio Nueva Zelanda, Graeme Ansell, un turista neozelandés que se encontraba en ese momento en un hotel de la aldea de Sau Sau y que, como otros muchos, buscó refugió en una zona alta.
En las carreteras de Upolu, de 75 kilómetros de longitud y con una extensión de 1.125 kilómetros cuadrados, lo que la convierte en la segunda mayor isla de Samoa Occidental después de la de Savaii, se formaron atascos de vehículos con personas que intentaban llegar a Apia, también destino de locales y turistas que pretendían alcanzar a pie la capital para pedir ayuda. En la localidad de Lalomanu, de Upolu, los servicios de rescate encontraron durante las primeras horas de trabajos más de una veintena de cadáveres, la mayoría de ellos a orillas del mar.
De acuerdo a informaciones recogidas en Apia por la Policía, también aldeas de la pequeña isla vecina de Monono, fueron arrasadas por el maremoto que sumergió extensas áreas de lo que antes era tierra firme. Han muerto muchas personas, también niños, la gente se levantaba de la cama cuando ocurrió», dijo Sione Taimagala a una radio samoana.
Solicitud de ayuda
Según dijeron residentes en Apia a Radio Nueva Zelanda, tras el terremoto que sacudió la isla durante cerca de tres minutos, gran parte de la población abandonó sus casas para refugiarse en lugares altos de la ciudad, aunque de forma ordenada con la coordinación de la policía. Tras el desastre, el gobierno de Samoa solicitó formalmente a Australia, Nueva Zelanda y Francia ayuda humanitaria urgente, especialmente plantas purificadoras de agua, medicinas, y tiendas de campaña, mientras que la Unión Europea (UE), por su parte, ofreció al Estado insular asistencia humanitaria inmediata por valor de 150.000 euros.
Varios cientos de heridos recibieron cuidados en los hospitales de Apia y en centros de emergencia de la ciudad. En un comunicado emitido en Washington, Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), indicó que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha declarado zona catastrófica el territorio estadounidense de Samoa, donde al menos murieron 24 personas más de medio centenar resultaron heridas, según la Policía.
El gobernador en funciones de la Samoa que es territorio de EEUU, Faoa Sumia, declaró el estado de emergencia y en declaraciones a la emisora de radio KSBS, describió como «inmensos y grandiosos» los daños causados por el seísmo.