LIMA| EFE
El ex presidente peruano Alberto Fujimori fue sentenciado ayer a seis años de cárcel en el último juicio abierto contra él desde su extradición de Chile en 2007, en este caso por los delitos de peculado, cohecho y violación del secreto de las comunicaciones.
La Justicia le procesó por usar fondos del Estado para montar una red de espionaje telefónico que operaba en Palacio de Gobierno y en otros lugares, sobornar a parlamentarios opositores y comprar un canal de televisión por cable ya desaparecido y la línea editorial del diario Expreso en el 2000, cuando buscaba su tercera elección.
El tribunal que lo juzgó en este juicio rápido, que empezó el pasado lunes, lo sentenció a seis años de cárcel y a dos años de inhabilitación para cargo público. También le ordenó pagar dos tipos de reparaciones: una de 24 millones de soles (8 millones de dólares) a favor del Estado y de 107.000 soles (unos 35.000 dólares) para cada uno de los 28 agraviados por espionaje telefónico.
El ex gobernante (1990-2000), que fue extraditado desde Chile en 2007, ya ha sido condenado en primera instancia a 25 años de prisión por graves violaciones de los derechos humanos, a ocho años por el pago de una indemnización laboral a su entonces asesor Vladimiro Montesinos y a seis años por el allanamiento ilegal de la vivienda de la esposa de éste, aunque las penas no son acumulativas en Perú.
Fujimori se mostró incómodo durante la breve lectura de sentencia e interpuso un recurso de nulidad, sin explicar sus razones.
Por su lado, el fiscal, José Peláez, apeló la sentencia por considerar que la sanción contra el ex gobernante, de 71 años, es muy leve, ya que su oficina pedía ocho años de cárcel. Este proceso ha sido rápido porque el ex presidente aceptó los delitos que se le imputaban y se acogió a la figura de la «conclusión anticipada», con lo que se evitó un largo desfile de 61 testigos.
Esta es la tercera vez que Fujimori se acoge a la figura de conclusión anticipada y que interpone recurso de nulidad.