EFE
José Sócrates Carvalho Pinto de Sousa, de 52 años, no ha podido repetir su histórica mayoría absoluta de 2005, aunque ha conseguido mantener su puesto en el gobierno.
El entendimiento con Cavaco, la otra gran figura histórica de la democracia lusa, que acumula ya trece años de ejercicio del poder, ha sido una de las características de la era Sócrates, a quien sus críticos le reprochaban la luna de miel que parecía vivir con el que fuera líder de la oposición Social Demócrata.
El primer ministro se empeñó, con evidente satisfacción del presidente de la República y desencanto de algunos de sus correligionarios, en reducir el déficit fiscal, adelgazar la gruesa burocracia portuguesa y atraer empresas y negocios a Portugal.
Un primer ministro progresista
En el plano social Sócrates se esforzó por introducir, con la ayuda de su mayoría absoluta, leyes progresistas en asuntos polémicos en los que Portugal aún tenía algunas de las normativas más veteranas de Europa, como el aborto, despenalizado en 2007, o el divorcio, aunque no quiso respaldar el matrimonio homosexual.
En el plano personal el primer ministro, divorciado y padre de dos hijos, llega a la prueba de las urnas arañado por acusaciones periodísticas, siempre desmentidas, en relación a un escándalo inmobiliario y a presiones contra periodistas, algunas en relación con supuestas irregularidades para obtener su título de ingeniero.