EFE
Las elecciones de Portugal han llegado a su día clave sin un claro favorito en los sondeos, pero con algunas posibles alianzas sobre la mesa. El tema de los acuerdos, que fue tabú durante el comienzo de la campaña, comenzó a coger peso a una semana de la apertura de las urnas.
Las encuestas y los comentaristas ponen en duda que el primer ministro socialista, José Sócrates, con menos del 35 por ciento de intención de voto, o la conservadora dirigente del Partido Social Demócrata, Ferreira Leite, que no llega al 32 por ciento, puedan evitar negociar el respaldo de otras fuerzas.
Acercamiento entre el PS y el Bloque de Izquierda
Al mismo tiempo que en los mítines socialistas bajaba el tono de las críticas a la oposición de izquierda y arreciaban los ataques a la conservadora dirigente del PSD, Manuela Ferreira Leite, Soares abrió la veda sobre hipotéticas alianzas, al señalar que un entendimiento con el Bloque de Izquierda (BI) "no le repugna nada".
A su vez, el líder del Bloque, Francisco Louçá, comparó el comentario de Soares sobre un entendimiento con su partido con una desagradable invitación a "salir a bailar" con el PS. Pero aunque reiteró su apuesta por "vencer al Gobierno absoluto" de Sócrates, en los últimos actos de su partido se ha notado un aumento de los ataques del Bloque a la "derecha" del PSD que han restado protagonismo a sus habituales varapalos contra los socialistas.
Por su parte, Ferreira podría tener como un aliado al conservador CDS-PP, capitaneado por el ex periodista y ex ministro Paulo Portas, que ha recorrido calles y mercados en busca del "voto de los desilusionados" por los dos grandes partidos.