TEGUCIGALPA | EFE
El derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya, dijo el martes que tenía información, no confirmada, de que había seis muertos. La misma Policía informó el martes de que esa versión de Zelaya era falsa, pero dio cuenta de que durante la noche hubo disturbios en varias zonas de la capital en los que se había producido un herido de bala.
Asimismo, informó de que en las últimas horas habían sido detenidas más de 100 personas por participar en hechos violentos o no acatar el toque de queda que imperaba hasta las 10.00 horas locales (16.00 GMT) y que será restablecido a las 17.00 (23.00 GMT). El martes, al Hospital Escuela de Tegucigalpa acudieron unos 20 heridos, mientras que ayer ya superaban la decena, según indicó una fuente de ese centro asistencial. Zelaya continúa en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, cuyo edificio está rodeado por centenares de policías y militares.
Abusos policiales
Amnistía Internacional (AI) denunció un aumento de las palizas policiales, los arrestos masivos de manifestantes contrarios al Gobierno de facto y la intimidación a activistas pro derechos humanos en Honduras desde el golpe de Estado de junio.
«La situación en Honduras sólo puede describirse como alarmante», afirmó Susan Lee, directora de Amnistía para las Américas, en un comunicado emitido desde la sede de la organización defensora de los derechos humanos en Londres. Tras la vuelta a Tegucigalpa del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, refugiado en la Embajada de Brasil, AI aseguró que «numerosos manifestantes» fueron agredidos ayer por las fuerzas del orden y «algunos cientos» detenidos en la capital, después de que la Policía dispersase una protesta ante la legación diplomática. Según Lee, «los ataques contra los defensores de los derechos humanos, la suspensión de medios de comunicación, las palizas de la Policía y las informaciones de arrestos masivos indican que los derechos humanos y el imperio de la ley corren un grave riesgo en Honduras».
AI cree que, como paso para sacar al país de la crisis, el Gobierno de facto de Robert Micheletti debe «detener la política de represión y la violencia» y, en cambio, «respetar los derechos a la libertad de expresión y de asociación». Además, la organización insta a la comunidad internacional a «buscar urgentemente una solución, antes de que Honduras se hunda en una crisis de derechos humanos incluso más profunda».
Por su parte, el Gobierno 'de facto' hondureño encabezado por Roberto Micheletti ha dicho estar dispuesto a permitir una visita de una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar de resolver la crisis producida en el país tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, dijo ayer un funcionario estadounidense.
Las autoridades interinas «han indicado que ellos están preparados para aceptar otra misión de la OEA cuyo propósito sea facilitar el diálogo en Tegucigalpa entre el presidente Zelaya y el Gobierno de facto», dijo el funcionario. «Creo que ese es un paso positivo y es algo que tenemos que aprovechar», agregó.