NACIONES UNIDAS | EFE
Latinoamérica hizo ayer en la ONU una enérgica defensa de un nuevo mundo multipolar y de la reforma de las instituciones internacionales que ceda más poder a los países en desarrollo. «Un nuevo mundo es un imperativo político y moral», afirmó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, primer orador en la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas.
La defensa de una nueva era de compromiso mundial y la adaptación de las instituciones internacionales al siglo XXI fue mayoritaria en los discursos pronunciados ayer en el foro de debate de Naciones Unidas, que reúne a dirigentes de 192 países. Lula lanzó un duro reproche a los países más ricos por resistirse a afrontar una reforma de los organismos internacionales que los convierta en «más democráticos y representativos» para abordar la reorganización del sistema monetario internacional.
Lula reiteró también su reivindicación histórica de ampliar el Consejo de Seguridad, el principal órgano decisorio de la ONU, y tener un asiento permanente. Sesenta y cinco años después, dijo, el mundo no puede estar sujeto a las mismas reglas y valores que prevalecieron en la Conferencia de Bretton Woods y tras la Segunda Guerra Mundial, denunció. En su defensa salió a continuación el líder libio, Muammar Gadafi, que afirmó, que «Latinoamérica debería de tener un sitio permanente» en ese órgano de la ONU, aunque mantuvo que el poder del Consejo de Seguridad se debe trasladar a la Asamblea General, en la que están representados todos los países. «El mundo va a cambiar. No puede ser de otra forma. La conciencia universal exige ese cambio», dijo por su parte el presidente de Francia.