EFE
El escudo antimisiles en Europa central impulsado por el anterior presidente estadounidense, George W. Bush, y suspendido ahora por EEUU, tenía como objetivo proteger a Europa de posibles ataques balísticos del llamado "Eje del Mal", principalmente de Irán.
Los planes estadounidenses preveían la instalación de un potente radar en la República Checa, así como de diez misiles de interceptación en la vecina Polonia.
El asunto causó un enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, que dijo sentirse amenazado por la instalación del escudo en el territorio de dos de sus ex satélites comunistas. Como consecuencia, las autoridades rusas suspendieron unilateralmente a finales de 2007 la aplicación del Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE).
Apoyo de la OTAN
A pesar de los roces con Rusia, el Gobierno estadounidense siguió adelante con el escudo y logró incluso el apoyo de la OTAN, cuya cumbre presidencial de Bucarest en abril 2008 dio su apoyo oficial al proyecto.
Las instalaciones en Europa iban a formar parte del sistema defensivo contra misiles, denominado National Missile Defense (NMD). Se trataba de un complejo entramado de comunicaciones, radares y cohetes que, según las previsiones del Pentágono, se encargaría de detectar y destruir en vuelo cualquier misil o conjunto de misiles lanzados contra Estados Unidos.
El programa tenía un coste estimado superior a los 20.000 millones de dólares entre las tres etapas de que constaba, desde 1998 a 2015.