WASHINGTON | EFE
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo ayer que EEUU «nunca titubeará en la persecución de Al Qaeda y sus aliados extremistas», en una breve intervención en el Pentágono, donde acudió a conmemorar los atentados del 11-S.
El presidente, que guardó ayer un minuto de silencio en la Casa Blanca coincidiendo con el impacto del primer avión contra el World Trade Center de Nueva York, asiste a un acto solemne en el Pentágono en el que se recuerdan a las 184 personas que fallecieron en este lugar hace hoy 8 años.
En su primer aniversario del 11-S como presidente, Obama, al recordar a las víctimas, subrayó que «una vez más nos detenemos y volvemos a rezar como una nación».
Indicó que el aniversario sirve para recordar «la belleza y el significado» de las personas «inocentes» que murieron durante los ataques.
Una vez terminado el discurso, pronunciado en un ambiente tan solemne como lluvioso, el presidente participó en los actos conmemorativos en el Pentágono, y posteriormente se reunió con los familiares de las personas que fallecieron aquí en el atentado del 11 de septiembre de 2001.
Los miles de voluntarios que reaccionaron a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y que en muchos casos aún padecen sus secuelas fueron ayer protagonistas en la ceremonia con la que Nueva York conmemoró el octavo aniversario de la tragedia.
Algunas de las personas que desinteresadamente trataron de aliviar los efectos de los ataques contra las Torres Gemelas y que, al igual que bomberos y policías, sufren aún efectos psicológicos y físicos de su labor, fueron los encargados de leer los nombres de las 2.752 víctimas mortales del 11-S en Nueva York.
Con ello recibieron un reconocimiento especial los neoyorquinos que, apenas ocurrió la tragedia y, sobre todo, en los días y meses posteriores al desplome de las torres, se acercaron al Bajo Manhattan para participar jornada tras jornada en las tareas que iban desde alimentar a los bomberos hasta retirar escombros.