WASHINGTON | EFE
Además de hacer hincapié en la obra de Kennedy, el mandatario estadounidense también quiso recordarlo como el hombre que «dio de corazón», que pensó siempre en el detalle personal ya sea como padre, amigo, colega, o el jefe «adorado por su personal».
En ese sentido, Obama dijo que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, «Teddy se encargó de llamar personalmente a cada una de las 177 familias de este estado que perdieron a un ser querido» en ese ataque.
Como prueba del toque personal de Kennedy, Obama recordó que el ex senador se mantuvo en contacto con esas familias, les consiguió ayuda y consejería, las invitó a pasear en vela, jugó con sus hijos, y les envió cartas en cada aniversario de la fatídica fecha. «El paso del tiempo nunca sana realmente la trágica memoria de semejante pérdida, pero seguimos adelante porque debemos hacerlo, porque así lo desearían nuestros seres queridos, y porque todavía está esa luz que nos guía en el mundo por el amor que nos dieron», afirmó. «Seguimos adelante».
Obama, que recibió el espaldarazo clave de Ted Kennedy en la contienda de 2008, fue precedido en la Misa de Resurrección por familiares del patriarca, entre ellos su hija, Kara, su hijastra, Caroline Raclin, varios sobrinos y sus hijos Ted y Patrick, en ese orden.