TOKIO | PATRICIA SOUZA EFE
Japón abrirá mañana una nueva era si se cumplen las previsiones de todas las encuestas, que señalan que la oposición barrerá en las elecciones al PLD, el partido que ha dominado la vida política nipona durante medio siglo.
Más de 104 millones de nipones están convocados a las urnas el día 30 en los comicios a la Cámara Baja más emocionantes de las últimas décadas y la participación será previsiblemente alta, a tenor del aumento registrado en el voto anticipado.
Los últimos sondeos divulgados ayer coinciden con encuestas anteriores en augurar más de 300 escaños para el opositor Partido Democrático (PD), de un total de 480, y dejar en poco más de 100 la representación de la actual fuerza gubernamental conservadora.
De ser así, el PD de Yukio Hatoyama, de 62 años, y el Partido Liberal Demócrata (PLD) de Taro Aso, de 68, cambiarían tornas en la futura Cámara de Representantes, pues ahora tienen 112 y 303 diputados, respectivamente.
A dos días de las elecciones, sería una sorpresa mayúscula que no alcanzase una mayoría cómoda Hatoyama, pero una hipotética victoria del PLD se ve ya como un milagro.
Conocidos pesos pesados de ese partido dan prácticamente por hecha la derrota y remiten a fenómenos meteorológicos para definir lo que ha sucedido las últimas semanas, al más puro estilo japonés.
El ministro de Finanzas, Kaoru Yosano, habla de «fuertes olas» para explicar el imparable avance de la oposición japonesa, el ex primer ministro Koizumi se refiere a las «ráfagas en contra» del PLD y el titular de Reforma Administrativa, Akira Amari, utiliza también la metáfora del viento.
Koizumi, elegido por mayoría abrumadora en los últimos comicios de 2005, ha llegado a admitir que «el pueblo japonés ya está aburrido del Partido Liberal Demócrata».
Contra el PLD se han unido, además del cansancio de unos electores que ven al mismo partido en el poder desde 1955, la crisis económica, la parálisis política, su falta de un líder claro y mucha inercia interna.