KABUL | DIEGO A. AGÚNDEZ / EFE
Al menos 30 personas murieron en una serie de explosiones registradas en la ciudad sureña afgana de Kandahar, apenas una hora después de que la Comisión Electoral diera a conocer los primeros resultados de las elecciones presidenciales.
Según los primeros datos, todavía muy parciales, el actual presidente, Hamid Karzai, aventaja ligeramente a su máximo contrincante, el ex ministro de Asuntos Exteriores Abdulá Abdulá, en un proceso que había sido boicoteado por la milicia talibán. La Comisión precisó en un comunicado que los datos ofrecidos corresponden a sufragios del 10 por ciento de los centros de votación del país y, según dijo su secretario, representan tanto a las provincias de mayoría tayika como las pastunes.
El atentado, que dejó decenas de heridos, ocurrió en la provincia de la que es gobernador Ahmed Wali Karzai, hermano del presidente, Hamid Karzai, que según los resultados electorales encabeza el escrutinio de los comicios del pasado día 20.
El ataque tuvo lugar a las 19 hora local (14 GMT) y consistió en una serie de explosiones simultáneas registradas en el barrio kandaharí de Shahr-i-Naw, según relató a la agencia afgana Pajhwok el propio Ahmed Wali Karzai.
Su portavoz, Zelmay Ayobi, explicó además que las bombas causaron la muerte de 30 personas y heridas a otras 50, y que destrozaron varias viviendas en la zona.
Tras los atentados, el área fue acordonada por soldados del Ejército afgano y tropas canadienses de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) presentes en Kandahar, una de las ciudades más importantes de Afganistán y antigua capital del régimen talibán.
De acuerdo con Pajhwok, en el área de las explosiones están ubicadas una base de las fuerzas de seguridad afganas y una agencia japonesa que participa en proyectos de construcción, cuyas oficinas se derrumbaron por efecto de la explosión.
En estos momentos, los equipos de rescate están buscando posibles supervivientes entre los escombros de los edificios, según varios testigos, que dijeron haber oído tiroteos tras las explosiones. La mayoría de los trabajadores de la compañía japonesa eran ingenieros paquistaníes, según funcionarios locales, quienes precisaron que entre los muertos hay mujeres y niños.