Ayer mismo, en el sur afgano, cuatro soldados estadounidenses de la ISAF –que opera bajo mando de la OTAN–, perdieron la vida a causa de la explosión de un artefacto, una de las tácticas habituales empleadas por los insurgentes. Con esas muertes, el año 2009 es ya el más mortífero para las tropas internacionales presentes en Afganistán, de acuerdo con los datos del portal web icasualties.org. Hasta el momento, y según ese recuento virtual, han muerto en el país en lo que va de año 295 soldados -de ellos, 172 estadounidenses-, una baja más que las registradas durante todo el año 2008, hasta ahora el año más sangriento. Aunque en Afganistán hay desplegados actualmente poco más de 100.000 soldados internacionales, los talibanes han logrado incrementar su área de influencia y la situación de seguridad se ha deteriorado en el país. La propia capital, Kabul, ha registrado dos atentados suicidas en los últimos diez días y distintos ataques con proyectiles dirigidos contra el aeropuerto, la zona de las embajadas y el propio palaciopresidencial.