MONTEVIDEO | EFE
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, manifestó ayer a su homólogo colombiano, Alvaro Uribe, su respeto por el principio de «no intervención» en temas de otros Estados, pero le reiteró la tradicional postura de Uruguay contraria a una eventual presencia militar extranjera en Sudamérica.
Uribe llegó a Montevideo la madrugada de ayer y estuvo en esta capital unas horas para reunirse con Vázquez, antes de viajar a Brasil, su última etapa en una gira relámpago que le ha llevado en tres días por siete países latinoamericanos para explicar a sus colegas el acuerdo que negocia con EEUU para que militares estadounidenses utilicen bases colombianas.
En su gira, el presidente colombiano ha visitado Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil. Según un comunicado emitido por la Presidencia uruguaya tras la partida de Uribe rumbo a Brasilia, Vázquez manifestó al mandatario colombiano la «plena observancia» por parte de su Gobierno «del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados como eje fundamental en las relaciones internacionales».
Sin embargo, Vázquez también reiteró «la posición histórica del Uruguay contraria a la existencia o establecimiento de bases militares extranjeras no sólo en el país, sino también en cualquier territorio de América Latina».
Además, agregó el comunicado, el presidente uruguayo «abogó una vez más por la solución pacífica de las controversias entre los Estados».
Al terminar la reunión, el dirigente colombiano abandonó la residencia presidencial sin hacer declaraciones a la prensa, aunque sí saludó al pueblo uruguayo y agradeció la atención recibida en la visita.
«Quiero agradecer el espacio de dialogo que acabamos de tener con el presidente Tabaré Vázquez, con el vicepresidente, con el canciller, y por intermedio de ustedes los comunicadores de Uruguay hacemos llegar un saludo lleno de afecto al hermano pueblo uruguayo», dijo Uribe en su breve alocución.
Según señaló un portavoz de prensa del presidente colombiano desde Montevideo, la gira de Uribe estaba siendo «constructiva» y había dejado ya «buenos réditos».