NAIROBI | EFE
La Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, aseguró ayer que su país «ve de forma muy seria la amenaza que el grupo radical islámico Al Shabab supone para Somalia y el resto del mundo».
«Si Al Shabab instala su refugio en Somalia, podría atraer a Al Qaeda y otros grupos terroristas, ello pondrá en peligro a otros países, incluido Estados Unidos», dijo Clinton durante una rueda de prensa conjunta con el mandatario somalí, Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, con quien se reunió en Nairobi, primera etapa de su gira por siete países subsaharianos.
Ésta es la primera vez que un funcionario estadounidense de alto rango se reúne con un presidente somalí desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Siad Barré y Somalia se hundió en el caos político y la guerra civil
Clinton remarcó que, «de acuerdo con las informaciones intercambiadas con el Presidente (Ahemd), Al Shabab recibe ayuda extranjera, no sólo humana y material, sino también ideológica».
Uno de los países que ofrece apoyo a Al Shabab es Eritrea, nación que históricamente ha dado asilo a grupos rebeldes de Somalia y que ha sido denunciada por este país de armar a los radicales con el objeto de derrocar a su gobierno.
«Con respecto a Eritrea, queremos dejar muy en claro que sus acciones son inaceptables y que tomaremos medidas si las mismas no cesan», dijo Clinton, que aconsejó a las autoridades de Asmara a «desistir de su apoyo a Al Shabab» y también «dejar de ser un factor desestabilizador» para Somalia.
La Secretaria de Estado estadounidense reiteró que su país considera a Al Shabab «un grupo terrorista con estrechos vínculos con Al Qaeda».
Al Shabab era el ala militar de la antigua Unión de Tribunales Islámicos (UTI), grupo integrista que gobernó el centro y sur de Somalia desde junio hasta diciembre de 2006, cuando fue expulsado por las tropas gubernamentales somalíes y el ejército etíope, con apoyo táctico de Estados Unidos.
El actual mandatario somalí, que encabeza el Gobierno Federal de Transición (GFT) desde el pasado mes de enero, era uno de los líderes moderados de la UTI, de la que se escindió, a raíz de lo cual es considerado un «apóstata» por Al Shabab.
«Que (Al Shabab y Al Qaeda) malinterpreten el Islam y lo utilicen de justificante para matar a miles de inocentes, no significa que no sea una religión que promueve la paz y la libertad», dijo Ahmed, que afirmó que su gobierno «está comprometido a sacar a Somalia de más de veinte años de guerra y sufrimientos».
Clinton aseguró «valorar la petición de ayuda del presidente somalí» y declaró que su administración «continuará ofreciendo apoyo a Somalia en distintos ámbitos, como ha venido haciendo desde hace años».
La jefa de la diplomacia estadounidense dijo que propuso al presidente Barack Obama -quien dio su aprobación- acelerar la ayuda a Somalia para recuperar la estabilidad y salir del conflicto.
«Estados Unidos se compromete a reforzar su ayuda al GFT y a las tropas de AMISOM (la Misión de la Unión Africana en Somalia), que reciben la mayor parte de su financiación desde mi país, para parar la catástrofe».