CARACAS/BOGOTÁ | OTR PRESS
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó ayer congelar las relaciones con Bogotá, dejando en el aire la posibilidad de romper definitivamente las relaciones bilaterales y todos los acuerdos económicos que mantiene con Colombia, su segundo socio comercial después de Estados Unidos, lo que podría desatar una fuerte crisis en el sector comercial de ambas naciones.
Las reacciones de Chávez son la respuesta a las acusaciones del Gobierno de Álvaro Uribe, que asegura que Venezuela suministró armas –entre ellas lanzacohetes– de fabricación sueca a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Suecia confirmó esta información y pidió a Caracas explicaciones al respecto.
Aunque ésta no es la primera vez que Bogotá vincula al Gobierno venezolano con los subversivos, Chávez ha sido más enérgico y ha decidido hacer un paréntesis por un tiempo aún no precisado en las relaciones con su más allegado vecino, rompiendo con el breve acercamiento que tuvieron las dos naciones hace unos meses cuando restituyeron a sus embajadores al poner fin a otra crisis diplomática por el bombardeo del Ejército colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador.
Los primeros en reaccionar fueron los empresarios colombianos y venezolanos que han visto en esta medida un obstáculo que podría poner en vilo el intercambio comercial que el año pasado alcanzó una cifra récord superior a los 7.200 millones de dólares (5.100 millones de euros), según cifras oficiales. Las perspectivas de seguir avanzando se ven ahora ensombrecidas.
Los más perjudicados podrían ser los colombianos. En 2008, el 12 por ciento de las importaciones totales de Venezuela provenían de su vecino. Ahora la orden de Chávez es hacer una revisión en esta área de manera que Caracas comience a comprar a otros países y desista del intercambio comercial con Bogotá.
Pero lo que quizás haya generado más polémica es que el mandatario venezolano ha dejado abierta la posibilidad de nacionalizar todas las compañías de ese país que tengan operaciones en territorio venezolano. «Las empresas colombianas que están en Venezuela serían expropiadas» en caso de que se produzca una «próxima agresión», advirtió.