WASHINGTON | MARÍA PEÑA EFE
La jueza Sonia Sotomayor se encontraba ayer a un paso de convertirse en la primera latina y la tercera mujer en la historia del Tribunal Supremo de EEUU, después de que el Comité Judicial del Senado recomendara su votación en el pleno de la Cámara Alta la próxima semana.
Con 13 votos a favor y seis en contra, el Comité recomendó el nombramiento de Sotomayor a un cargo vitalicio en la máxima corte del país para sustituir al juez David Souter, que se jubiló el mes pasado.
Los demócratas tienen 60 de un total de 100 escaños en el Senado, incluyendo a dos independientes que suelen aliarse con la mayoría, por lo que, salvo alguna sorpresa, los analistas prevén la holgada confirmación de Sotomayor la semana próxima, antes del receso que comienza el 7 de agosto.
Previo al voto y sin que causara sorpresas, tanto demócratas como republicanos elogiaron durante dos horas la historia de ascenso social de Sotomayor y su trayectoria jurídica de 17 años pero, siguiendo la disciplina de partido, discreparon sobre su confirmación en el cargo.
Por lo general, los republicanos se mostraron insatisfechos con las explicaciones que dio Sotomayor durante las audiencias de confirmación entre el 13 y 16 de julio pasados.
Aunque elogiaron la vida y obra de Sotomayor, nacida en un barrio pobre neoyorquino y educada en prestigiosas universidades, los republicanos temen que la jueza no podrá apartar sus «prejuicios» a la hora de emitir dictámenes.
Jeff Sessions, el republicano de mayor rango en el Comité, y otros republicanos como Chuck Grassley y Orrin Hatch, nuevamente se prendieron de una polémica frase de Sotomayor de 2001, en la que la juez afirmó que una «mujer latina sabia» tomaría mejores decisiones que un magistrado blanco que no ha tenido esas experiencias.
Reiteraron que un juez debe aplicar las leyes y no realizar activismo político desde el estrado, algo que temen ocurriría si Sotomayor es confirmada por el Senado.
Para Sessions, la «ideología liberal y pro-gobierno» descalifica a Sotomayor, y su testimonio durante las audiencias «no tuvo la claridad ni contundencia» para despejar dudas sobre su filosofía judicial.