NUEVA YORK | E. P.
El ex dictador iraquí Sadam Husein admitió ante un interrogador del FBI antes de ser ahorcado en diciembre de 2006 que dejó creer a Estados Unidos que poseía armas de destrucción masiva para no parecer un país débil a ojos del vecino Irán, por entonces principal enemigo de Irak. Así lo revelan informes desclasificados el miércoles con los interrogatorios realizados por la Policía Federal estadounidense tras la detención del ex presidente iraquí, quien también calificó al líder de la red terrorista Al Qaeda, Usama bin Laden, de «fanático», añadiendo que no tenía ningún vínculo con este grupo. De hecho, Sadam reconoció que se sentía tan vulnerable ante los líderes iraníes que hubiera estado dispuesto a intentar un «acuerdo de seguridad con Estados Unidos para proteger» a Irak de las «amenazas de la región», informa el diario The Washington Post.
La anterior Administración norteamericana de George W. Bush invadió Irak en marzo de 2003 bajo las acusaciones tanto de que el régimen de Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva como de que mantenía vínculos significativos con Al Qaeda. El ex presidente iraquí, que según los informes desclasificados se había mostrado desafiante en los anteriores interrogatorios, admitió que debió haber permitido a Naciones Unidas que atestiguara la destrucción de las armas que poseía Irak después de la guerra del Golfo de 1991. Los informes de las entrevistas del FBI, que se componen de 20 interrogatorios formales y cinco «conversaciones informales» en el año 2004, han sido desclasificadas en virtud del Acta de Libertad de Información por el Archivo de Seguridad Nacional, que los colgó ael miércoles en su página web. Thomas S. Blanton, director del archivo, consideró que no hay ninguna razón para mantener en secreto los interrogatorios.