NUEVA YORK | OTR PRESS
Unos 4.000 marines, respaldados por helicópteros armados, llevaron a cabo desde primeras horas de ayer lo que se ha bautizado como 'Operación Janjar' en el valle del río Helmand, en el suroeste de Afganistán, que busca devolver esta zona, hasta ahora bastión de los talibán y del cultivo de opio, al control de Kabul. Según los responsables militares norteamericanos, hasta el momento los marines se han encontrado poca resistencia. Entretanto,ayer se supo que un soldado estadounidense ha sido secuestrado por insurgentes en otra parte del país.
Esta misión, que ha llevado meses de planificación, es la mayor por parte del cuerpo de marines desde la invasión de Faluya, en Irak, en 2004, y supone la primera desde que el Pentágono envió efectivos adicionales a Afganistán en el marco de la nueva estrategia diseñada por el presidente estadounidense, Barack Obama. Igualmente, es la primera operación de envergadura del nuevo comandante militar norteamericano en el país, general Stanley McChrystal, quien asumió el cargo a mediados de junio.
A grandes rasgos, la operación en Helmand y en otros bastiones talibán «está yendo bastante bien hasta ahora», explicó el coronel Eric Mellenger, el oficial de operaciones de la Segunda Brigada Expedicionaria de Marines, que ha llevado a cabo la operación.