MADRID | OTR PRESS
Amnistía Internacional (AI) ha asegurado que la «mayoría» de los 1.400 palestinos que murieron durante la ofensiva efectuada a principios de este año por Israel en la Franja de Gaza, entre los que había alrededor de «300 niños y niñas y centenares de civiles desarmados», fueron víctimas de «armas de alta precisión» cuyo «excelente sistema óptico permitía ver con detalle el objetivo», por lo que no se pueden seguir justificando estas muertes «calificándolas sin más de 'daños colaterales'».
Asimismo, ha denunciado «la falta de medidas» por parte de Israel para investigar debidamente la actuación de sus fuerzas durante la operación 'Plomo fundido' de la Franja de Gaza, «incluidos los crímenes de guerra», así como «su continua negativa a cooperar con la misión internacional e independiente de investigación de la ONU», que «ponen de manifiesto su intención de eludir el escrutinio público y la rendición de cuentas».
En un informe presentado el jueves 2 de julio —el primero de alcance exhaustivo que se publica sobre este conflicto—, Amnistía aseguró que durante la ofensiva, que duró 22 días, las fuerzas israelíes «mataron a centenares de civiles palestinos desarmados y destruyeron millares de viviendas en Gaza» y advirtió de que estos ataques «violaron las leyes de la guerra».