NUEVA YORK | EFE
El juez federal estadounidense Denny Chin dictó ayer una sentencia ejemplarizante de 150 años de prisión, la máxima que podía imponer, para el financiero Bernard Madoff, por haber cometido delitos «extraordinariamente maléficos».
«Objetivamente hablando, este fraude es asombroso. Se prolongó por más de 20 años. Tenemos que enviar el mensaje más duro posible», indicó el juez para argumentar por qué decidió imponer la mayor sentencia posible al estadounidense de 71 años, autor confeso de la estafa financiera 50.000 millones de dólares, la más elevada de la historia.
El juez, que recibió aplausos de la audiencia por su decisión, se refirió además a una de las decenas de cartas que ha recibido de víctimas de la estafa y que le debió impresionar, ya que contaba que en el funeral de uno de los clientes de Madoff, éste se acercó a la viuda, la abrazó y le dijo «tu dinero está a salvo», por lo que ella le confió aún más fondos y ahora lo ha perdido todo.
«Se debe transmitir el mensaje de que los delitos del señor Madoff fueron extraordinariamente maléficos y que este tipo de manipulación del sistema no constituye un simple delito sin derramamiento de sangre que se queda sobre el papel, sino que conlleva también impresionantes penas», argumentó el juez.
Puede ser recurrida
Con esta pena -que puede ser recurrida-, Chin cumplió con las expectativas de gran parte de las víctimas, algunas de las cuales tomaron la palabra ayer en la corte para pedir, una vez más, la mayor pena posible para quien «ha jugado con nuestro dinero y ahora nos lo ha quitado todo», afirmaba una de ellas a la salida.
Otra, que dijo haber sido amiga cercana del matrimonio Madoff, aún estaba indignada por su «falta de escrúpulos», al tiempo que una tercera afirmaba que su vida «ya nunca volvería a ser la misma», puesto que de un día para otro pasó de tener su próxima jubilación arreglada a tener que aceptar tres empleos.
Antes de conocer la sentencia, Ira Sorkin, el abogado de Madoff, afirmó que la pena de 150 años de prisión reclamada por la Fiscalía rayaba lo «absurdo», ya que, aunque su defendido «es un individuo tremendamente defectuoso», también es un ser humano.