TRIESTE | OTR PRESS
La reunión de los ministros de Exteriores tuvo lugar dos semanas antes de la reunión anual de jefes de Estado y de Gobierno del G-8 que se celebrará en L'Aquila (centro de Italia) y coincidió con la crisis que se ha desatado recientemente en Irán por las presuntas irregularidades en el recuento de los votos cometidas por el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad.
De hecho, Irán era uno de los países que habían sido invitados por la presidencia italiana del G-8 a participar en la reunión. Sin embargo, el país asiático, que no respondió a la invitación hasta este miércoles, decidió no acudir a la cita, donde se habría tenido que enfrentar a las recriminaciones de la comunidad internacional por la sangrienta represión policial que se está llevando a cabo en las calles de Teherán.
Ayer, el Consejo de Guardianes de Irán negó la existencia de irregularidades en el recuento de los votos. Preguntado al respecto, el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, aseguró que el G8 «no da por cerrada la partida» al respecto. Hay «algunos elementos de hecho que nos preocupan», como, por ejemplo, el que, en algunas circunscripciones, «el número de votos efectivamente expresado sea mayor que el número de votantes registrados».
Por esta razón, en la declaración final de la reunión, el G-8 lanzó un llamamiento «muy firme» a Irán para «garantizar que la voluntad del pueblo iraní sea reflejada en el proceso electoral», especificó.
Aun con todo, «nosotros no tenemos los instrumentos» para concluir si ha habido o no irregularidades, precisó. En este sentido, la declaración de «condena» y «reprobación» no se refiere al modo en que se han llevado a cabo las elecciones sino «a la represión y a la violación» por parte del Gobierno iraní de los derechos fundamentales de los ciudadanos que en estos días se están manifestando en las calles de Teherán, aclaró.
No hay ruptura
«Estamos preocupados por los disturbios de las elecciones presidenciales de Irán. Respetamos completamente la soberanía de Irán. Pero al mismo tiempo, deploramos las violencias post-electorales, que han llevado a la pérdida de vidas entre los ciudadanos iraníes», señalaron los ministros en la declaración final.
«Expresamos nuestra solidaridad con todos aquellos que han sufrido represión mientras se manifestaban pacíficamente y urgimos a Irán a respetar los derechos humanos fundamentales, incluida la libertad de expresión, tal y como aseguran los tratados internacionales que Irán ha ratificado», añade.
Aun con todo, Frattini negó que el mensaje de condena signifique una «ruptura de las relaciones con Irán», algo que «no sería para nada conveniente», dada la necesidad de que las conversaciones sobre el desarme y la no proliferación del armamento nuclear sigan adelante. A este respecto, el G8 reiteró su llamamiento para que Irán se adecue a los acuerdos internacionales y responda a estos requerimientos «en un tiempo no indeterminado».
Los ministros de Exteriores del G8 también aprovecharon su reunión de Trieste para expresar su «firme condena» por las últimas pruebas nucleares realizadas por Corea del Norte, al tiempo que renovaron su invitación a este país para retomar las negociaciones sobre el desarme.
En cuanto a la situación en Oriente Próximo, urgió a Israel a «congelar» todos los asentamientos. También se pronunció en esta línea el Cuarteto para Oriente Próximo (compuesto por la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia y la ONU) que aprovechó la reunión del G-8 en Trieste para mantener un encuentro temático especial.