EFE
Según Qashqavi, de acuerdo con pactos preliminares entre Irán y la organización italiana, se debían haber preparado ciertas cuestiones como reuniones bilaterales entre expertos de las dos partes que garantizaran un nivel óptimo de éxito.
"El trabajo de campo, no obstante, no ha sido llevado a cabo", afirmó Qashqavi.
El G-8, por recomendación de Estados Unidos, había invitado a Irán a participar en una cumbre especial sobre el futuro de Afganistán, país con el que comparte frontera, en busca de un apoyo regional para acabar con el conflicto.
El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, anunció el lunes que Irán finalmente no acudiría ya que a tres días de la reunión no había confirmado su asistencia.
"En diplomacia, cuando eres invitado, hay ciertas cosas que se deben cumplir", agregó.
El propio Frattini se había involucrado personalmente en lograr la participación de Irán, e incluso un mes atrás preparó un viaje de coordinación a Teherán.
Sin embargo, tuvo que cancelarlo en el último minuto, al parecer por un desplante del presidente iraní, el ultraconservador, Mahmud Ahmadineyad.
Irán participó en la cumbre especial sobre el futuro de Afganistán celebra en Bruselas a finales de marzo por invitación directa de Estados Unidos, país con el que no tiene relaciones diplomáticas desde 1980.
Hoy, Ahmadineyad ha advertido que tras su polémica victoria electoral -denunciada por la oposición como fraudulenta- la relación con Occidente "ha cambiado".