EFE
El Gobierno de México negó hoy el traslado a Francia de la secuestradora Florence Cassez, condenada en el país latinoamericano a 60 años de cárcel, y cuya repatriación fue solicitada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en marzo pasado.
Dijo que "no existen las condiciones para que la pena impuesta" por un juez mexicano "se cumpla de manera integra en Francia", por lo que no es posible otorgar el consentimiento mexicano para un acuerdo binacional voluntario, en el marco del convenio de Estrasburgo, del que México forma parte desde 2007.
Florence Cassez fue detenida en 2005, juzgada y condenada en primera y segunda instancia por los delitos de secuestro, delincuencia organizada y por portar armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, recordó Calderón.
El mandatario señaló que Cassez solicitó auxilio al Gobierno de su país, basada en el convenio de Estrasburgo, que trata sobre el traslado de presos para que cumplan la condena en una prisión de su país.
En marzo, durante la visita oficial de Sarkozy a México, se creó una comisión binacional para estudiar el caso.
Según el convenio, al que México se adhirió en 2007, ambos Gobiernos deben estar de acuerdo para realizar el traslado.
Sin embargo, dijo Calderón, Francia se reservó la competencia de tomar decisiones sobre la suspensión o reducción de la pena o medios para hacerla cumplir, lo que abría la posibilidad de que Cassez no pagara su condena de acuerdo con la sentencia dictada en México.
Para México "esto resulta inaceptable. El Gobierno de México tiene el deber irrenunciable de asegurarse de que la sentencia impuesta por un juez sea cumplida en todo momento. El caso de la señora Cassez no puede ser una excepción".
El 5 de diciembre de 2005, la policía liberó a tres rehenes y detuvo a los secuestradores, entre ellos a Cassez y su novio, Israel Vallarta.
La francesa fue sentenciada entonces a 96 años de cárcel por formar parte de "Los Zodiaco", grupo criminal liderado por su novio, pena que posteriormente fue rebajada a 60 años.
A pesar de las pruebas en su contra, la francesa se declara inocente y asegura que desconocía las actividades de su pareja sentimental.