La Unión Europea considera «infundadas» e «inaceptables» las acusaciones de injerencia por parte de las autoridades iraníes, al tiempo que reitera su condena por la «brutal violencia contra los manifestantes que protestan por los resultados de los recientes comicios presidenciales, que consideran un fraude. En un comunicado, la presidencia checa de la Unión manifestó ayer que «sigue de cerca» el desarrollo de la situación postelectoral en Irán, y que espera que «la crisis se resuelva a través del diálogo democrático y medios pacíficos». «Las acusaciones hechas por varias autoridades iraníes» contra la Unión y sus estados miembros, señala la nota, «no tienen fundamento y son inaceptables», señala la nota. «Todos los estados de la Unión Europea están unidos frente a las acusaciones hechas contra países de la UE y frente a los intentos de delimitar la actitud de algunos de ellos hacia Irán», añade. El ayatolá Alí Jameneí pronunció la semana pasada un discurso en el que supuestamente tildó de «malvado» al Gobierno del Reino Unido.