El propio Jatamí y Musaví enviaron, además, otra misiva al jefe del Poder Judicial, ayatolá Mahmud Hashemi Sahrudi, en la que le piden que actúe de forma inmediata contra «aquellos que organizan la violencia». El jefe de campaña de Musaví en la provincia del Golestán, en el noroeste del país, también denunció enfrentamientos y subrayaó que los causantes «no son partidarios de Musaví, ni están vinculados con él». Este lunes, algunas de las familias han sido llamadas para reconocer los cadáveres, tres días después de los incidentes ocurridos tras una manifestación en la plaza de Azadí, en el oeste de Teherán. Allegados de uno de los fallecidos relataron a periodistas iraníes que el número de cadáveres es mayor y que los cuerpos presentan golpes y heridas de bala, información que no es posible corroborar por otras fuentes. El ministro iraní del Interior, Gholam Husein Mohseni Ejeii, anunció el miércoles que habían sido detenidas treinta personas acusadas de ser las organizadoras de los disturbios.